Agosto, 2017

Por Patricia Gaminde

El proceso evolutivo de los niños está en constante crecimiento y desarrollo, como padres es importante conocer cuáles son las necesidades, posibilidades y limitaciones de nuestros hijos para acompañarlos y estimularlos al máximo en cada etapa.

Lo que suele ocurrir normalmente es que los padres tendemos a anticiparnos a las acciones de los niños. Se actúa de este modo por miedo, comodidad o por la creencia de que el niño no podrá solo. ¿Y si les damos la oportunidad de ser más autónomos y confiamos en sus capacidades?

“Es importante destacar que los niños aprenden a ser autónomos a través de pequeñas actividades del día a día.

Los padres, cuidadores y educadores son las personas que deben ayudarles a que desarrollen estas tareas y valorar el esfuerzo de los hijos. Hablamos de recoger, colocar, abrochar y desabrochar la ropa, ir al lavabo solos, ponerse el babero, recoger la comida.… Además de potenciar su autonomía, el hecho de poder ir realizando todas estas tareas ellos solos les ayuda a orientarse en el espacio, responsabilizarse de sus cosas y sentir que en la dinámica familiar ellos también tienen sus ocupaciones y su independencia.

¿Cómo ayudarles a crecer con una buena autoestima y autoconfianza? Es otro de los temas importantes a tener en cuenta ya que de nuevo los padres juegan un papel clave. Según el psicólogo neoyorquino William James, desde los primeros años de vida, el niño empieza a desarrollar la capacidad para valorar las expectativas que los padres tienen de ellos y es en este momento cuando se establecen las bases de la autoconfianza y la seguridad en sí mismos.

Cuando el niño ve que es capaz de ponerse y quitarse el babero solo, quitarse los pantalones sin ayuda o taparse con la toalla y secarse por sí mismo, se dan cuenta de que pueden hacerlo, que han superado un nuevo reto.

Como padres observamos el orgullo que sienten nuestros hijos al ver que han podido resolverlo con éxito. ¿Por qué no facilitarles una vida más funcional? Démosles herramientas prácticas y útiles que les lleven a conseguir sus pequeñas hazañas, ayudémosles a que vayan superando el control de esfínteres, hábitos alimenticios y de higiene, conocimiento de las emociones… pensemos que todos estos aprendizajes además de potenciar una buena autoestima y seguridad personal les ayuda a confiar más en los otros, a ser creativos y más optimistas con futuros retos que la vida les planteará.

Maria Montessori

Consulta biografía de Maria Montesori en la Associación Montessori Española

María Montessori, médico, psicopedagoga y educadora italiana, que basó sus teorías y estudios en los niños y su capacidad de aprendizaje, quiso demostrar que la mente de los niños posee una capacidad maravillosa y única para adquirir conocimientos tanto a nivel escolar como de la vida. La mente del niño es infinita y el saber entra en su cabeza por el simple hecho de vivir.

Según un estudio de esta autora, a los cinco años de edad el cerebro alcanza el 80% de su tamaño adulto con lo cual muestra la plasticidad de los niños y el potencial para aprender cosas a la vez que satisfacer su curiosidad y aumentar la motivación.

Los niños cuanto más aprenden más quieren saber y hacer por sí mismos, solo hay que hacer la prueba con nuestros propios hijos y veremos los resultados, ya que el rol del adulto es clave y somos los propios padres los que guiaremos a nuestros hijos hacia una mayor autonomía, seguridad y un estado más pleno de felicidad.

Debemos dar la oportunidad a nuestros hijos de experimentar cosas nuevas, tener en cuenta su capacidad de aprendizaje y ayudarles a ser más autónomos. Una mayor autonomía favorece una buena autoestima y esta será la vía que conducirá a nuestros hijos a una evolución sana y de crecimiento. Acompañémosles en este viaje y facilitémosles el camino.

Patricia Gaminde es psicóloga infanto-juvenil y psicoterapeuta infantil especializada en los ámbitos reeducativos, familiares y psicopatológicos, y desarrollo de los niños desde los 3 años de edad.

Máster en la Clínica Psicoanalítica de la Infancia y la Adolescencia en la Universidad de Barcelona. Colaboradora del Centro Psicopedagógico y otros centros públicos especializados en la atención de la infancia como la Fundación Orienta Hospitalet, la Fundación Eulalia Torres de Beà y el Colegio Canigó.